miércoles, 2 de abril de 2025

CAPITÁN ALATRISTE

Capitán Alatriste


Capitán Alatriste. Tebeosfera. 


En esta entrada, dedicada a la fascinante heráldica ficticia o imaginaria, exploraremos al icónico personaje de Diego Alatriste y Tenorio, conocido popularmente como «Capitán Alatriste». Este célebre espadachín es una creación literaria del renombrado novelista y exreportero español Arturo Pérez-Reverte, quien lo convirtió en el protagonista de su aclamada serie de novelas Las aventuras del capitán Alatriste. Estas obras están supuestamente basadas en las memorias de otro personaje ficticio, Íñigo Balboa, narrador de los eventos y pupilo del capitán.

Las novelas de Pérez-Reverte han trascendido el papel para llegar a la gran pantalla y la televisión, con adaptaciones memorables. En la película estrenada en 2006, Viggo Mortensen encarnó con maestría al Capitán Alatriste. Asimismo, la historia fue adaptada a la televisión en una serie protagonizada por Aitor Luna, quienes ofrecieron nuevas interpretaciones del personaje y de las historias en torno a su figura.

De acuerdo con los datos ficticios presentados en las memorias, Diego Alatriste y Tenorio habría nacido en la actual provincia de León en 1582, y encontró su destino final en la histórica batalla de Rocroi el 16 de mayo de 1643. Su vida estuvo marcada por su participación como soldado de los Tercios Viejos, su habilidad como espadachín a sueldo y su papel como mentor de Íñigo Balboa.

Desde muy joven, Alatriste mostró valentía y decisión. A la edad de 13 años, mintió sobre su edad para alistarse como paje-tambor en el Tercio Viejo de Cartagena, embarcándose rumbo a Flandes. Allí conoció a figuras clave, como el futuro capitán Alonso de Contreras, y participó en importantes enfrentamientos, como el asalto a Calais en 1596. Su valor en combate le permitió destacarse rápidamente, convirtiéndose en soldado antes de cumplir los quince años. A partir de entonces, su vida estuvo marcada por batallas, duelos, desafíos y motines, enfrentándose a la dureza de las guerras en Flandes y Francia.

En 1618, Diego Alatriste volvió a alistarse en el ejército bajo las órdenes de Spínola, quien reclutaba tropas para el Tercio Viejo de Cartagena. Su valía le permitió ser recomendado para obtener el rango de sargento. Sin embargo, durante esta campaña, su amigo Lope Balboa murió en combate. Antes de fallecer, Balboa le confió a Alatriste la crianza de su hijo Íñigo, marcando así un vínculo inquebrantable entre ambos.

Tras años de servicio, en 1623 Alatriste fue licenciado del ejército. Aunque se le concedió un beneficio anual de cuatro escudos, nunca llegó a recibirlo. Regresó a España y se estableció en Madrid de forma definitiva, donde recibió a Íñigo Balboa como paje y comenzó una nueva etapa de intrigas y desafíos. Uno de los encargos más oscuros de esta época lo unió al sicario siciliano Gualterio Malatesta en una misión para asesinar a dos viajeros extranjeros. Sin imaginar que las víctimas eran el príncipe de Gales, futuro Carlos I de Inglaterra, y el duque de Buckingham, George Villiers, ambos aceptaron la misión propuesta por fray Emilio Bocanegra y Luis de Alquézar. Sin embargo, en el último momento, Alatriste decidió evitar el asesinato, generando la enemistad de Malatesta, Alquézar y Bocanegra, quienes se convirtieron en sus rivales más peligrosos.

Este conflicto también influyó en la vida amorosa de Íñigo Balboa, ya que Bocanegra era tío de Angélica, la joven noble de la que Íñigo estaba profundamente enamorado. En un intento desesperado por huir juntos a Nápoles, Angélica cambió de opinión y rechazó la propuesta, pues ofreció a Íñigo un puesto de alférez en la guardia real, que este también declinó, demostrando lealtad a sus ideales.

La trayectoria de Diego Alatriste es tanto un homenaje a los soldados de los Tercios como un reflejo de los valores del Siglo de Oro español: el honor, la lealtad y el desdén por la vida tranquila. A través de su figura, Arturo Pérez-Reverte no solo crea una ficción histórica apasionante, sino que también da vida a un personaje que captura la esencia de una época tumultuosa y fascinante.


Viggo Mortensen. Capitán  Alatriste. Pinterest.


Escudo de armas


Siguiendo la línea de la heráldica ficticia, he diseñado un escudo de armas para el Capitán Alatriste. En este se incluyen dos espadas de cazoleta, evocando el arma característica que pudo haber utilizado, y cuatro bezantes que simbolizan los escudos de monedas que, según su historia, nunca llegó a recibir.

Su descripción seria de la siguiente manera:

De gules, dos espadas bajas puestas en aspa de oro, acompañadas de cuatro bezantes de plata, uno en cada hueco.







jueves, 27 de marzo de 2025

LINAJE BETHENCOURT EN CANARIAS

Linaje Bethencourt en Canarias


Juan de Bethencourt. Banco Historias Locales.


Entre las familias más antiguas y distinguidas de las Islas Canarias, cuyo origen histórico y noble está profundamente arraigado, destaca sin lugar a dudas la ilustre familia Bethencourt. Originarios de Francia, este apellido se conocía en su país natal desde ocho siglos antes de que sus miembros marcaran la historia de Canarias.

Juan de Bethencourt, célebre Barón normando, fue una figura clave en la historia del Archipiélago, al ser quien inició su incorporación a la Corona de Castilla durante el reinado de Enrique III. Este noble, en calidad de señor feudal de las Islas Canarias, también ostentó diversos títulos que reflejan la riqueza y amplitud de su linaje: Señor de Sigy, de Grainville la Teinturière, de Saint Sère, de Lincourt, de Riville, del Grand Quesnay y de Huqueleu, además de la Baronía de Saint Martin le Gaillard. Sin embargo, Juan de Bethencourt falleció sin descendencia directa, dejando que la rama normanda de su linaje fuera continuada por su hermano Renaud y, posteriormente, por un primo también llamado Renaud de Bethencourt.

A pesar de ello, el apellido Bethencourt perduró en Canarias y Madeira gracias a Maciot de Bethencourt, señor de la isla de Lanzarote y pariente cercano del conquistador. Maciot fue clave en la perpetuación de este apellido en el Archipiélago, y la tradición de anteponer el apellido materno contribuyó a que se extendiera tanto en Canarias como en América, particularmente en las regiones de mayor emigración canaria.

Su descendencia directa también desempeñó un papel importante en la historia de Canarias. Maciot II de Bethencourt, vecino de Lanzarote, se trasladó a Gran Canaria en 1478 tras la conquista de la isla. Allí ocupó el cargo de regidor y se estableció en la villa de Gáldar, donde contrajo matrimonio con Doña Luisa Guanarteme, prima segunda de Doña Catalina Guanarteme, heredera del trono de Gáldar. Su hijo, Andrés de Bethencourt, realizó un viaje a Francia en agosto de 1501, donde visitó a su pariente Jean V de Bethencourt en Normandía, obteniendo una certificación que reafirmaba el prestigio de su linaje y sus armas, así como su lema.

El apellido Bethencourt, al igual que muchos otros, fue adaptado al español y dio lugar a múltiples variantes, como Betancor, Betancort, Betancourt, Betencourt, Bethancourt y Bethencort. Aunque prevalece en las islas orientales del Archipiélago, una rama del linaje también se estableció en Tenerife.

Entre los descendientes más destacados de este linaje figura Don Agustín de Bethencourt y Molina, nacido en el Puerto de la Cruz de Tenerife el 1 de febrero de 1748 y bautizado en la Parroquia de Nuestra Señora de la Peña de Francia. Don Agustín se distinguió como un brillante ingeniero, estudió artes mecánicas y ciencias físicas y químicas en Madrid y, durante la guerra de la Independencia, se trasladó a Rusia, donde alcanzó el rango de Director General de Ingenieros. Falleció en Moscú el 14 de julio de 1824, dejando un legado perdurable.

Miembros de la familia Bethencourt también ingresaron en prestigiosas órdenes militares. En la Orden de Santiago, destacaron Don Juan de Betancourt y de Mora, de Tenerife, en 1647, y Don Agustín José de Betancourt y Molina, del Puerto de la Cruz, en 1792. Asimismo, en la Orden de Calatrava ingresaron Don Agustín de Bethencourt-Castro y Jacques, Don José de Bethencourt-Castro y Molina, Don Joaquín de Bethencourt y Domínguez, su hermano Juan y Don Marcos de Bethencourt y Molina. Por su parte, en la Orden de Alcántara, también se registró a Don Marcos de Bethencourt y Castro como miembro.


Escudo de armas


De plata, un león rampante de sable, lampasado, armado y vilenado de gules. 

Timbre: Casco de caballero.

Desde 1501, los Bethencourt de Canarias han adoptado dichas armas, cuya cimera incluye un león saliente de sable, acompañado de dos canarios como tenantes. Su lema, que ha perdurado a lo largo de los siglos, es: “Ensalza siempre la vida, la honra si no se olvida”.

Basándome en esta descripción del blasón de los Bethencourt, he realizado el siguiente diseño heráldico.








sábado, 15 de marzo de 2025

ESCUDO DE LA ANTIGUA ANTEIGLESIA DE BEGOÑA

 Escudo de la antigua Anteiglesia de Begoña


Basílica de Nuestra Señora de Begoña. Bilbao Visita Virtual.


La Basílica de Nuestra Señora de Begoña es uno de los principales símbolos de Bilbao y Bizkaia. Este emblemático lugar, dedicado a la patrona de Bizkaia, también da origen al nombre propio femenino "Begoña". La historia de la Basílica está profundamente entrelazada con la fundación de Bilbao y los acontecimientos históricos que marcaron la región.

En la carta-puebla de fundación de Bilbao, expedida el 15 de junio de 1300 por D. Diego López de Haro, Señor de Bizkaia, se menciona por primera vez el monasterio de Santa María de Begoña. En aquel momento, ya existían tres anteiglesias anexas a la villa: San Pedro de Deusto, San Miguel Mártir de Abando y Begoña. Sin embargo, Begoña no se incorporaría a Bilbao hasta el año 1925.

El origen de la actual Basílica se remonta a una primitiva ermita. En 1382, el rey de Castilla y Señor de Bizkaia, D. Juan I, otorgó el patronazgo de esta ermita al Conde de Mayorga. Posteriormente, el Conde cedió este patronazgo a sus parientes de la familia Leguizamón, quienes recibieron la confirmación del rey Juan II en 1453. En 1519, sobre las bases de esta ermita gótica, se construyó la primera iglesia, que fue ampliada en 1588.

En 1590, la Anteiglesia de Begoña promulgó unas ordenanzas de 28 capítulos que regulaban su régimen de gobierno, basado en un Concejo abierto con fieles, y establecían un estricto control económico de la vida local. Estas normas reflejan la organización y autonomía que caracterizaban a las comunidades de la época.

La Basílica de Begoña ha sido un importante centro de devoción para los bilbaínos y vizcaínos. Además, desempeñó un papel estratégico en las guerras carlistas, actuando como un puesto avanzado de observación y baluarte de resistencia. Durante la primera y tercera guerras carlistas, la Basílica sufrió numerosos bombardeos que dañaron su torre y tejados, pero su sólida construcción de piedra impidió que fuera tomada por las tropas sitiadoras.

La festividad de la Virgen de Begoña se celebra los días 15 de agosto, en honor a Nuestra Señora, y principalmente el 11 de octubre, fecha en la que el papa Pío X declaró canónicamente a la Virgen de Begoña como patrona de Bizkaia en 1903. El escudo de la antigua anteiglesia refleja su esencia mariana mediante la representación de azucenas, que simbolizan las virtudes de la Virgen María. Dependiendo de la época, los escudos muestran entre tres, cuatro y cinco azucenas. En este caso, son cinco, basado en un grabado del año 1639, primer blasón de la Anteiglesia de Begoña del que se tiene constancia. 


Escudo de la Anteiglesia de Begoña


La versión que he diseñado y dibujado es la siguiente: De azur, un jarrón de plata, con cinco azucenas de lo mismo.







lunes, 1 de julio de 2024

DON LUIS, CONDE DE LOS PICOS

 

Don Luis, Conde de Los Picos


Don Luis, Conde de Los Picos.


Dentro del universo sobre el Guerrero del Antifaz, recordaremos la entrada del día 13 de enero de 2024. Hoy hablaremos de otro de sus personajes, Don Luis, Conde de los Picos.

Es un hombre de inquebrantable lealtad y valentía. Desde joven destacó por su destreza en las artes de la guerra y por su nobleza de espíritu. A pesar de las numerosas batallas en las que ha participado, su corazón late con suavidad y pasión por Ana María, una dama de singular belleza y elegancia, el amor del Guerrero del Antifaz. Sin embargo, el destino ha sido caprichoso con él, pues Ana María no corresponde a sus sentimientos, lo que no impide que Don Luis la ame con la pureza y la devoción de un verdadero caballero.

Don Luis no es solo un amante desafortunado, sino también un admirador ferviente y amigo íntimo del Guerrero, un héroe legendario cuyas hazañas han sido cantadas por trovadores en todos los rincones del reino. Juntos han compartido innumerables aventuras, enfrentándose a peligros inimaginables y superando pruebas que pondrían a prueba el coraje de los más valientes. Su amistad está forjada en el crisol de la batalla y templada por el honor y el respeto mutuo.

La nobleza de Don Luis no se limita a sus actos heroicos en el campo de batalla; él encarna las más altas virtudes del caballero. Su integridad, generosidad y sentido del deber lo convierten en el epítome del ideal heroico. Su renuncia a los sentimientos por Ana María, aceptando su destino con serenidad y nobleza, es un testimonio de su carácter excepcional. Esta renuncia, lejos de debilitarlo, lo fortalece, demostrando su capacidad para anteponer el bienestar de otros a sus propios deseos.

Físicamente, Don Luis es imponente. Su fuerza no solo reside en su habilidad con la espada, sino también en su porte y presencia. Su larguísima cabellera negra, como el azabache, enmarca un rostro atractivo que no deja indiferente a nadie. Sus ojos, oscuros y profundos, reflejan una vida de experiencia y sabiduría, así como una determinación inquebrantable. Este rasgo físico, junto con su porte erguido y su andar decidido, resalta aún más su aura de caballero ideal.

En sociedad, Don Luis es respetado y admirado. Sus actos de valor y su conducta ejemplar han ganado el reconocimiento tanto de la nobleza como del pueblo llano. Aunque su corazón guarda el dolor de un amor no correspondido, su alma encuentra consuelo en la amistad y en el deber. Así, continúa enfrentando los desafíos que se presentan ante él, con la esperanza de un futuro mejor y la certeza de que su vida, aunque marcada por la melancolía, es un canto eterno a la virtud y el honor.


Escudo de armas


Para el diseño del escudo de Don Luis, me he basado en algunas de las imágenes del Conde de Los Picos que he podido localizar, pudiendo ser dicho escudo de la siguiente manera.

Cuartelado: 1º, de azur, un castillo de oro abierto; 2º, de oro, dos espadas bajadas de gules, puestas en aspa; 3º, de oro cuatro jirones flambantes saliendo de la punta, y 4º, de azur, un león rampante de oro.






jueves, 20 de junio de 2024

CURIOSO ESCUDO MUNICIPAL DE SUMBILLA (NAVARRA)

 Curioso escudo municipal de Sumbilla (Navarra)


Sumbilla (Navarra). Wikipedia.


Sumbilla, también conocida oficialmente como Sunbilla en euskera, es una villa y municipio ubicado en la Comunidad Foral de Navarra. Se encuentra en la Merindad de Pamplona, dentro de la pintoresca comarca del Alto Bidasoa, a tan solo 49 kilómetros al norte de la capital de la comunidad, Pamplona. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes al año 2017, la población de Sunbilla alcanzó los 675 habitantes. Este municipio se ve atravesado por la carretera N-121-A, que conecta Pamplona con Irún.

Sunbilla, antiguo lugar de señorío realengo en el valle de Lerín, debía una pecha anual de 33 sueldos en 1280 y aparece documentado entonces con la grafía "Husumbil". En 1413, reivindicó derechos de disfrute en los Montes Bidasoa, los cuales le fueron concedidos en 1497, al igual que a otras villas vecinas.

El municipio se caracteriza por su relieve, marcado por el valle del río Bidasoa, los arroyos que tributan a este último y las montañas que circundan el valle. La altitud del terreno varía notablemente, desde los 80 metros a orillas del río hasta los 810 metros en el límite noreste con Etxalar. En el centro, el pueblo se eleva a 106 metros sobre el nivel del mar.

Durante la Edad Moderna, aproximadamente en 1665, Sunbilla se convirtió en villa, separándose del valle de Santesteban de Lerín. La administración de la villa estaba a cargo del alcalde, designado por la propia villa, y los regidores, elegidos entre los salientes de la comunidad. En 1802, la parroquia contaba con un cura, tres beneficiados, sacristán y sorora, siendo al menos el cura y los beneficiados de provisión del marqués de Besolla.

Con las reformas municipales de 1835-1845, la villa quedó completamente separada como ayuntamiento al desaparecer el valle de Santesteban de Lerín como unidad administrativa.

A mediados del siglo, Sunbilla ya disponía de una escuela dotada con 1920 reales al año. Su principal actividad económica era la exportación de ganado vacuno y porcino, a cambio principalmente de vino y aceite.


Iglesia de San Juan Bautista. Sunbilla. Wikiloc.


Escudo oficial de Sunbilla




Descripción del escudo que aparece en la web del Ayuntamiento de Sunbilla: Jaquelado (ajedrezado) de distintos colores. Escusón de plata con una cruz potentada de rojo, en abismo.

Como se puede comprobar, esta descripción es inexacta y de difícil interpretación si no observamos el escudo. Por tanto, he dibujado nuevamente el escudo basándome en el que utiliza oficialmente la localidad, y por lo tanto, intentaremos describirlo de una manera diferente que se ajuste más a las leyes de la Heráldica.

Dicha descripción pudiera ser así:

Jaquelado de 35: 1º de oro; 2º de gules; 3º de azur; 4º de oro; 5º de sable; 6º de plata; 7º de sinople; 8º de oro; 9º de gules; 10º de anaranjado; 11º de azur; 15º de azur; 16º de oro; 20º de oro; 21º de gules; 25º de plata; 26º de azur; 27º de sable; 28º de sinople; 29º de oro; 30º de gules; 31 de sinople; 32º de gules; 33º de anaranjado; 34º de azur, y 35º de oro. Ocultando los jaqueles 12º, 13º, 14º, 17º, 18º, 19º, 22º, 23º y 24, un jaquel de plata, con una cruz potenzada de gules.

El escudo carece de timbre.









miércoles, 12 de junio de 2024

CASA REAL AFROBOLIVIANA

 Casa Real Afroboliviana


 S.M. el Rey Don Julio I. Casa Real Afroboliviana.


La Casa Real Afroboliviana tiene sus raíces en África. El Príncipe Uchicho, hijo del Rey de una tribu en Senegal, fue llevado a Bolivia alrededor de 1820 en uno de los últimos grupos de esclavos, terminando por trabajar en la Hacienda del Marqués de Pinedo, ubicada en Los Yungas, al norte del Departamento de La Paz.

Este miembro de la nobleza africana fue rápidamente reconocido por los otros esclavos como su Rey, quienes informaron a sus amos de este reconocimiento. Todos ellos se ofrecieron a trabajar media hora extra cada día para que su Rey, debido a su estatus, fuera eximido de cualquier trabajo o tarea.

La identificación del Rey fue sencilla. Un día, mientras el Príncipe Uchicho se lavaba en un río cercano, con el torso desnudo, los demás esclavos notaron las marcas, dibujos y señales inconfundibles que distinguían a los miembros de la realeza en las tribus africanas.

El Príncipe Uchicho fue coronado solemnemente en 1832. Se dice que su padre, antes de fallecer, envió su corona, su capa, su bastón de mando y un chaleco bordado en oro y plata para esa ocasión.

A Uchicho le sucedió Bonifaz, quien adoptó el apellido de sus patrones: Pinedo. Luego siguieron los reyes Don José y Don Bonifacio, este último coronado en 1932 y aún recordado por los más ancianos de la región.


                                                        S.M. el Rey Don Bonifacio I. Casa Real Afroboliviana.

S.M. el Rey Don Bonifacio I

El Rey Bonifacio encabezaba las festividades de San Benito en Mururata, siendo llevado en andas por la respetuosa multitud afrodescendiente. Vestía con ropas lujosas y todos los símbolos de la realeza: corona, cetro, banda y capa bordada. Estas celebraciones se llevaban a cabo con gran pompa y el máximo entusiasmo de los habitantes de Yungas. El Rey inauguraba los bailes interpretando la “zemba”, con un mortero en mano y lanzando frases y exclamaciones enaltecedoras hacia su raza y las personas que le acompañaban. Luego, se bailaban el “tundiqui” y la “saya”, con el ritmo marcado por el “tam-tam” de los tambores africanos.

El Rey Don Bonifacio I, quien falleció en 1954, tuvo varias hijas, tratadas como Princesas por la Comunidad. La mayor, Doña Aurora, se casó con Genaro, y fueron padres de cuatro hijos: Julio (el actual Rey), Justino, Hermenegildo y Gabriel, los tres últimos ya fallecidos.


                                                             S.M. el Rey Don Julio I. Casa Real Afroboliviana.

S.M. el Rey Don Julio I

Su Majestad el Rey Don Julio I, nació en Mururata el 19 de febrero de 1942 y lleva casi cincuenta años casado con la Reina Doña Angélica Larrea. Son padres del Príncipe Rolando, el heredero al trono, nacido el 30 de julio de 1994.

En cuanto a los fundamentos legales que respaldan la legitimidad constitucional de la Realeza Afroboliviana, representada por Don Julio Pinedo, Monarca de los afrobolivianos, son incuestionables y han sido reconocidos por su comunidad en dos ocasiones.

En 1992, el Rey Don Julio fue coronado por la Comunidad Afroboliviana en una ceremonia destacada, celebrada en la Hacienda del Marqués de Pinedo. El 18 de abril de 1992, durante la fiesta de San Benito, patrono de la Comunidad Negra de Los Yungas, al ritmo de bombos, tambores y rascas, Don Julio I fue coronado en presencia de afrobolivianos y numerosos pobladores blancos que llegaron desde diversos lugares para participar en las festividades.

En la Hacienda, un lugar bellamente decorado, un coro de jóvenes afrodescendientes añadió solemnidad al Oficio Religioso, cuya homilía destacó el acto que se iba a realizar y su significado. Don Julio Pinedo, escoltado por personalidades del pueblo, amigos e invitados, se dirigió entre cantos, palmas y flores a la plazoleta de la Hacienda para ser coronado Rey de los Afrobolivianos, recibiendo con dignidad y majestad los símbolos reales, el manto rojo y la corona.

Don Martín Cariaga Osorio, propietario del lugar, pronunció unas emotivas palabras que impactaron a todos los presentes: “El Rey Bonifacio –dijo solemnemente-, el Abuelo, coronado por última vez en 1932, era un hombre de bien, con personalidad, educado, de buenas costumbres, recto en su conducta y considerado por la gente como un verdadero Rey. Eso serás de hoy en adelante, Julio Pinedo, Rey ya no de los esclavos, sino de hombres y mujeres libres que aspiran a una vida mejor, con dignidad y amor a esta Patria que es la nuestra y a la que juntos honraremos con firmeza para hacerla grande”.

Una segunda coronación, esta vez oficial, tuvo lugar el 3 de diciembre de 2007. El Prefecto de La Paz, Don José Luis Paredes Muñoz, ratificó formalmente la coronación que el Pueblo Afroboliviano había realizado 15 años antes en favor de Don Julio Pinedo. Ese día, el heredero del Príncipe Uchicho prometió nuevamente “cuidar por la felicidad y el bienestar de todos los afrobolivianos”, al recibir la corona y el bastón de mando de manos de la primera autoridad política de La Paz, vistiendo una capa roja ribeteada con motivos de leopardo sobre una túnica blanca.

La coronación comenzó con un desfile en la Plaza de Armas paceña, la Plaza de Murillo, sede del Gobierno y el Parlamento, con una nutrida participación de afrobolivianos, vestidos de blanco y con una mezcla de prendas tropicales y andinas, bailando al ritmo de la “saya”.

“Tener Rey es el mayor símbolo de nuestra reivindicación cultural y social y tiene para nosotros una incidencia política muy fuerte”, afirmó Martha Inofuentes, líder de la Comunidad Afroboliviana, el día de la coronación de S.M. el Rey Don Julio I.

El Secretario General de la Prefectura de La Paz, Don Alejandro Zapata, manifestó a la prensa que, desde su coronación, S.M. el Rey Don Julio I “debe recibir en la región todo el respeto y consideración, además del tratamiento protocolario de una alta autoridad, como un ministro o un presidente”.

Previamente, la Resolución 2033 del Consejo Departamental de La Paz, del 15 de noviembre de 2007, en su artículo primero, reconocía a Julio Pinedo, natural de Mururata, municipio de Coroico, provincia Nor Yungas, como REY AFRO-BOLIVIANO. El artículo segundo reclamaba que “por el alto reconocimiento de la Prefectura de La Paz al Rey Afro-Boliviano, la población debe mostrar todo el RESPETO, RECONOCIMIENTO Y CONSIDERACIÓN al Señor Don Julio Pinedo”. Finalmente, el artículo tercero establecía el 3 de diciembre de 2007 como la fecha para la CORONACIÓN FORMAL de Julio Pinedo y la imposición de los símbolos reales.

Un detallado considerando destacaba la importancia de preservar para las nuevas generaciones sus señas de identidad cultural, y proclamaba la legitimidad de Don Julio como descendiente del Rey Bonifacio.

Si bien la coronación formal por parte de la Prefectura de La Paz es significativa desde el punto de vista jurídico, el reconocimiento de la Comunidad Afroboliviana y sus instituciones, plasmado en la Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia de 2009, es aún más relevante. En el artículo 3 de la Carta Magna se proclama que “la nación boliviana está conformada por la totalidad de las bolivianas y los bolivianos, las naciones y pueblos indígenas originarios campesinos, y las comunidades interculturales y afrobolivianas que en conjunto constituyen el pueblo boliviano”. Esta declaración se concreta en el artículo 32 del texto constitucional al afirmar que “el pueblo afroboliviano goza, en todo lo que corresponda, de los derechos económicos, sociales, políticos y culturales reconocidos en la Constitución para las naciones y pueblos indígenas originarios campesinos”.


                                                                    El Rey y la Reina. Casa Real Afroboliviana.

La Familia Real

La Familia Real Afroboliviana está compuesta por Su Majestad el Rey Don Julio I, su esposa, la Reina Doña Angélica, y el heredero al trono, el Príncipe Rolando. Residen en la pequeña ciudad de Mururata, en La Paz, Bolivia.

Su Majestad el Rey Don Julio I nació en Mururata el 19 de febrero de 1942. Fue reconocido oficialmente como Rey Afroboliviano el 3 de diciembre de 2007. Actualmente, cuenta con unas oficinas construidas por la comunidad, donde recibe a las numerosas personalidades que lo visitan con mayor frecuencia cada día. Desea permanecer al lado de su pueblo, donde vivieron sus antepasados. Acepta plenamente su responsabilidad como Rey de los Afrobolivianos y comprende el significado social, cultural y político de este rol. Es muy consciente del reconocimiento que la Constitución de 2009 otorga a las instituciones tradicionales de la Comunidad Afroboliviana.

Como es tradicional, el Rey actúa como mediador en los conflictos que puedan surgir dentro de la comunidad y es consultado en todas las cuestiones de relevancia que afectan al pueblo afroboliviano.

La Reina Doña Angélica Larrea, una mujer inteligente, muy trabajadora y responsable, fue alcaldesa de Mururata en dos ocasiones desde 1997. Durante su gestión, se lograron importantes avances como la provisión de agua potable y la construcción de la plaza pública, entre otros logros.

El Príncipe heredero Rolando Julio Pinedo Larrea, nacido el 30 de julio de 1994, es un joven comprometido con el bienestar de su pueblo y desea ser un digno sucesor de la Casa Real. Tras cursar estudios universitarios en La Paz durante los años académicos 2012-2013 y 2013-2014, trabajó como administrativo en el Senado del Estado Plurinacional de Bolivia en 2014 y a inicios de 2015. Posteriormente, trabajó en la Asamblea Legislativa Departamental de La Paz hasta 2016. Desde 2017, reside en Mururata junto a sus padres, aportando los conocimientos y la formación adquirida durante su etapa universitaria y laboral en las instituciones gubernativas del Estado Plurinacional de Bolivia. Actualmente, ostenta la Gran Cancillería para África de la Real Orden del Mérito del Príncipe Uchicho.


Sus Majestades con el Príncipe Rolando. Casa Real Afroboliviana.

Por otro lado, Su Majestad posee una serie de distinguidas condecoraciones y honores que le han sido otorgados por Jefes de otras Casas Reales, así como por diversas corporaciones nobiliarias, con las cuales mantiene estrechos lazos de amistad y colaboración. Entre sus distinciones destaca su nombramiento como Académico Honorario de la Academia Teutónica de Sicilia, dependiente de la Orden Teutónica.


Escudo de armas

El Escudo de Armas de Su Majestad el Rey Don Julio Pinedo, diseñado por el Excelentísimo Señor Doctor Don Miguel Dongil y Sánchez, Canciller y Cronista Rey de Armas de la Casa Real, simboliza de manera emblemática la fascinante historia de la Dinastía Real Afroboliviana.


Escudo oficial

Sus armas se blasonan de la manera siguiente: Escudo cuartelado. Primer cuartel de oro, un sol de gules figurado. Segundo cuartel de azur, un barco al natural. Tercer cuartel de azur, una llama al natural, contornada. Cuarto cuartel de sinople, un busto de africano coronado. Timbrado con una Corona Real. Lema: ``Ductus sum a marioribus´´ (Mis antepasados me guían).

En cuanto al escudo de armas, hemos indicado la descripción oficial del mismo. A continuación incluyo una versión que he realizado, describiéndolo de la siguiente manera:

Escudo cuartelado: 1º, de oro, un sol de gules; 2º, de azur, un barco al natural; 3º, de azur, una llama al natural, siniestrada, y 4º de sinople, una cabeza de negro de sable, anillada y coronada de oro.








sábado, 23 de marzo de 2024

NUEVAS ARMAS PARA DOÑA M. B. URRUTIA

Nuevas armas para doña M. B. Urrutia


Hoy presento unas nuevas armas gentilicias, las cuales he realizado para doña M. B. Urrutia, residente en Bizkaia, cuya familia es originaria de Mungia, donde les encontramos registrados desde comienzos del siglo XVII, hacia el año 1610.

Escudo de armas

En campo de plata, una cruz flordelisada partida de sable y gules, cargada de cuatro panelas de plata; brochante a la cruz, dos llaves de sinople, puestas en sotuer.

Timbre: Yelmo de acero bruñido, forrado de gules, claveteado de oro, adornado con burelete, penacho de plumas y lambrequines de sinople, plata y gules.

Lema: " Ezina ekinez egina".